“El mito del arte y el mito del pueblo” es una obra del crítico de arte paraguayo Ticio Escobar. En este libro, Escobar aborda dos discusiones centrales: la crisis de la modernidad y las relaciones entre lo popular y lo erudito en América Latina. Escobar argumenta que el arte indígena recurre al poder de la belleza y la apariencia sensible con el fin de movilizar el sentido colectivo, trabajar en conjunto la memoria y anticipar porvenires. Sin embargo, este conjunto de imágenes que reconocen como arte no puede ser desvinculado de la política, la religión, la medicina y la ciencia. Además, no se pueden diferenciar géneros artísticos como la representación escénica, las artes visuales, la literatura y la danza, ya que se entremezclan entre sí. Según Escobar, esta confusión supone un desmentimiento serio a la autonomía del arte, que se funda en la separación entre forma y función y el predominio de la forma sobre la función. A pesar de que algo puede ser determinado como arte si la bella forma desplaza toda utilidad que contamine su pureza artística, existen exigencias demandadas por el sistema moderno del arte, como la genialidad individual, la innovación, la originalidad y la unicidad.